Cada vez son más las compañías que consideran la Innovación Abierta como un potente motor de crecimiento y a las startups como el ingrediente perfecto para acelerar la innovación; sin embargo, este modelo no deja de ser un proceso y como todo proceso al interior de una compañía, existen limitaciones y retos.

La Innovación Abierta consiste en “Implementar ideas tanto internas como externas con el objetivo de generar valor”.

Henry Chesbrough

No obstante, aplicar conocimiento del exterior suele crear fricción y en ocasiones fracasar en los resultados esperados.

Entre paneles, entrevistas, ponencias y conversaciones, he escuchado a distintos actores del ecosistema mencionar que “el principal reto de un proceso de Innovación Abierta es la cultura corporativa”, si bien es cierto que los colaboradores internos son primordiales para un efecto positivo, no podemos asumir que el perfil de la compañía es responsable de un resultado no favorable.

Durante los últimos cuatro años he acompañado a corporaciones de distintas industrias en la creación y ejecución de sus iniciativas de Innovación Abierta y confirmo que los obstáculos se presentan en todas las etapas del proceso. En primer lugar, en la generación del modelo de Innovación Abierta, en segundo lugar, en el proceso de transferencia con el resto de las áreas y por último, pero no menos relevante, cuando los proyectos no llegan a la escalabilidad deseada. A lo anterior lo denomino como:

“El VALLE DE LA MUERTE INTERNO EN INNOVACIÓN ABIERTA”

La GENERACIÓN como primera etapa

Sucede cuando la corporación descubre y desarrolla productos, servicios o procesos novedosos, pero no es suficiente encontrar tecnologías útiles o simplemente colaborar con externos. Lo más importante es contar con la estructura adecuada, comprender y definir el objetivo de innovar, conocer las necesidades de nuestra organización en un contexto micro y macro, entender para qué tipo de innovación está lista la compañía,  y cuál es la capacidad que se tiene para gestionar los proyectos de innovación, porque es cierto que son más los proyectos que SE QUIEREN a los que realmente SE PUEDEN ejecutar.

La segunda etapa es la DISEMINACIÓN

En esta etapa se suele intensificar la tensión y ampliar la curva del valle, ya que en este momento los  “hallazgos” anteriores interactúan con las áreas internas, pasan del “front end” al “back-end”; es decir, del área de innovación a las unidades de la corporación.

Cuando se involucran a las áreas internas, los colaboradores pueden llegar a frustrarse por tener más tareas asignadas, no tener claro su rol, o por falta de empoderamiento durante la implementación con los externos. Para evitar que la iniciativa se colapse aquí, es importante comprender el perfil que posee nuestra organización para adoptar la innovación y estar conscientes que cada colaborador también tiene su propio “performance”.

Es necesario articular a las áreas desde el inicio, brindar las capacitaciones correspondientes y tener suficiente influencia con el fin de difundir la iniciativa internamente, para que sean los mismos colaboradores quienes se conviertan en una pieza clave como impulsores y no en stoppers o “Yolo’s” para la iniciativa. En el siguiente link te comparto más sobre el síndrome “Yolo”.

Por último la ABSORCIÓN

Aquí buscamos integrar, escalar y mantener los proyectos, lo anterior puede volverse complejo al no existir una planeación o un diseño y despliegue de las soluciones. He observado que hay un bloqueo o ineficiencias en los procedimientos de colaboración con externos, así como la ausencia de métricas para entender el performance durante las implementaciones y la falta de recursos necesarios para el escalamiento.

En conclusión

El valle de la muerte en la Innovación Abierta sucede cuando no logramos conectar las soluciones externas con las áreas internas de la organización y por consecuencia no escalan los proyectos. 

El inicio del proceso de Innovación Abierta puede ser relativamente sencillo, pero comienza a complicarse si las áreas no están articuladas con la iniciativa, y si no transferimos de manera correcta el objetivo o conocimiento, no tendremos el soporte interno que nos ayude a integrar los proyectos en las unidades del negocio para poder evaluar el beneficio.

Si queremos tener un resultado exitoso de nuestras iniciativas de Innovación Abierta es necesario identificar las tres etapas del proceso: “GENERACIÓN, DISEMINACIÓN y ABSORCIÓN”, para anticiparnos a los retos que a los que nos enfrentaremos.

¿Qué opinas de estas 3 etapas? ¿En dónde crees que existen más retos? No dudes en dejarme tus comentarios en LinkedIn con el objetivo de compartir buenas y malas prácticas.

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Michelle Martínez

Founder en Coonector®

Durante los últimos 4 años ha sido facilitadora de Innovación Abierta, acompañado a corporaciones de distintas industrias en la creación y ejecución de sus iniciativas.

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